Grupo Aranea recibe el Premio Europeo del Espacio Público Urbano

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Por su proyecto, “El Valle Trenzado”, en la localidad de Elche.

Fotografía de Jesús Granada.

Fotografía de Jesús Granada.

“El Valle Trenzado” proyecto del estudio alicantino de arquitectura y paisajismo Grupo Aranea, junto a la reforma del Vieux-Port de Marsella de Michel Desvigne y Norman Foster, han recibido el Premio Europeo del Espacio Público Urbano, el más importante galardón sobre Espacio Urbano otorgado en el ámbito europeo.

Fotografía de Jesús Granada.

Fotografía de Jesús Granada.

El Premio Europeo del Espacio Público Urbano es un certamen bienal convocado por siete instituciones europeas con el ánimo de reconocer y difundir todo tipo de obras de creación, recuperación o mejora de espacios públicos en las ciudades europeas. Su objetivo es resaltar y difundir las obras más significativas de creación y remodelación de espacios urbanos de titularidad pública en toda Europa. Está organizado por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB, Barcelona) en colaboración con la Cité de l’Architecture et du Patrimoine (París), el Nederlands Architectuurinstituut (NAi, Rotterdam), el Architekturzentrum Wien (Az W, Viena), el Suomen Rakennustaiteen Museo (SRM, Helsinki), la Architecture Foundation (AF, Londres) y el Museo Alemán de Arquitectura (Frankfurt). Creado en el año 2000, celebra su octava edición en 2014.

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El proyecto orquestado por Aranea y que recientemente ha concluido su primera fase, es una intervención en el espacio publico de la localidad ilimitada, en concreto, sobre el cauce del río Vinalopó que divide el ensanche urbano y el Palmeral del casco histórico. Este cauce o barranco, de 40 metros de profundidad, afectaba al tránsito de los habitantes de Elche, y por tanto a la configuración de las relaciones sociales, entre otras, de la localidad alicantina. Aranea involucró en el desarrollo del proyecto a agentes sociales, colectivos y ciudadanos, con el objetivo de integrar deseos, posibles rutas al resultado final. Uno de los puntos más complicados del proyecto fue el diálogo con un sinfín de instituciones y organismo relacionados: Confederación Hidrográfica del Júcar, Consellería de Medio Ambiente, Consellería de Patrimonio, Comunidad de Regantes de la Acequia de Marchena, Aguas de Elche y Ayuntamiento de Elche.

Fotografía de Jesús Granada.

Fotografía de Jesús Granada.

Entre los factores más importantes del “Valle Trenzado” resalta la importancia dada a la sinuosidad del río Vinalopó, la recuperación de flora y vegetación, así como masa arbórea autóctona, la inclusión de trazados para ciudadanos, ya sean niños o deportistas habituales o las pasarelas entrelazadas de hormigón.

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Francisco Leiva (1972, Alicante) y Marta García Chico (1974, Burgos), arquitecto e ingeniera agrónoma, respectivamente encabezan Grupo Aranea, fundado en 1998, y que ya ha recibido premios tan importantes como el Design Vanguard otorgado por Architectural Record, el premio AR House Award otorgado por The Architectural Review o el primer premio en el concurso internacional para la restauración de Saline Joniche.

“Un río esmirriado convertido en parque que une ciudadanos”.

Una red de senderos y pasarelas entrecruzadas convierte el cauce del río Vinalopó en un parque lineal que zurce los barrios por los que pasa y los conecta con los parajes naturales del norte de la ciudad. El Vinalopó es un río esmirriado a su paso por Elche. Los regadíos de aguas arriba y un régimen de lluvias muy inconstante solo lo dejan fluir a raudales en otoño, cuando lleva riadas repentinas que han esculpido, a golpe de desprendimiento, un cauce de laderas pronunciadas. En los años setenta, una importante obra de canalización acabó con los desbordamientos, pero también con la red de senderos por los que los vecinos de la orilla derecha accedían al adyacente Palmeral, una vasta concentración de arecáceas declarada Patrimonio de la Humanidad. Reducida a la condición de vertedero marginal, la torrentera se convertiría en una barrera que dividía la ciudad en dos mitades que le daban la espalda.

En 2009, el Ayuntamiento convocó un concurso para convertir el cauce del río en un parque lineal de tres kilómetros de largo. La primera fase de la obra se ejecutó en el tramo superior del río, donde la degradación social de los barrios y la escasez de puentes más lo requerían. Una oficina temporal recogía in situ datos acerca de los lugares de paso más solicitados por los futuros usuarios. Así se trazó una red de senderos que darían al lugar el nombre de «El valle trenzado». Se entrecruzan por ambas vertientes, replantadas con vegetación autóctona, y, antes de encontrarse con el cajón del canal, se elevan formando dos pasarelas en Y. Además, reposan sobre haces de pilares metálicos que se confunden con los troncos y las hacen más ligeras.

Antes de terminar la primera fase, el nuevo gobierno municipal paralizó las obras de un proyecto heredado que no sentía como propio. “El valle trenzado” aún no se ha inaugurado oficialmente, pero los vecinos se han apropiado de él de forma espontánea. Con la misma espontaneidad, los senderos del río desobedecen la ortogonalidad de la trama urbana y se anticipan a los recorridos que el sentido común de los caminantes dibujaría sobre un parterre mal situado o una ciudad nevada. Es de esperar que el sentido común reanude las obras de este parque que ya zurce los barrios por donde pasa y los conecta con los parajes naturales del norte de Elche.”  

David Bravo, Arquitecto

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