Editorial: Las Naves, busquemos una solución que no debilite al diseño

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Reflexionamos sobre la posible salida de ADCV y CDICV del centro valenciano y sus futuras consecuencias.

 

Texto: Paco Ballester y Tomás Gorria
Imágenes: Maquetas de Las Naves realizadas por Luis Gorria

El diario digital Valencia Plaza se hacía eco ayer de la noticia a través de un artículo firmado por Eugenio Viñas (previamente adelantada por Carmen Velasco en Las Provincias y que circulaba con anterioridad por los mentideros del sector del diseño de la ciudad) referente a la posible salida de diversos colectivos que actualmente ocupan espacios en Las Naves. La medida afectaría, entre otros a ADCV, CDICV, AVVAC y Colegio Oficial de Publicitarios y Relaciones Públicas de la Comunidad Valenciana. Esta información se complementaba con la entrevista realizada por el mismo periodista a Rafael Monterde, actual máximo responsable de InnDEA, fundación pública perteneciente al Ayuntamiento de Valencia, fusionada con CREA (entidad que acoge a Las Naves) y próximamente con el Observatorio del Cambio Climático. En esta entrevista, Monterde dejaba bien a las claras su posicionamiento respecto a la dirección que tomaría bajo su mando Las Naves.

Para entender el origen de la actual situación, debemos hacer hincapié en que estas asociaciones y colegios profesionales han disfrutado de la cesión de estos espacios de forma gratuita durante cinco años gracias a un convenio aprobado por el Pleno del Ayuntamiento de Valencia que se prorrogó hasta el fin de 2016, coincidiendo en el tiempo con la llegada de la entidad dirigida por Monterde a la dirección de Las Naves. La contraprestación se centraba en dotar a Las Naves de una serie de actividades compatibles con su programación. La hoja de ruta de Monterde, según se desprende de estas declaraciones, viene marcada por el objetivo de dedicar los espacios y actividades de Las Naves hacia un perfil de innovación social, abriendo el centro a otros colectivos y agrupaciones que presenten proyectos relacionados con este ámbito.

La anterior cesión de los espacios de Las Naves a determinados colectivos podría ser tildada de favoritismo, pero debemos tener en cuenta también (e incidiremos en ello después) la naturaleza de estas asociaciones, anclada en el diseño, creatividad e innovación; su relación con el propósito del centro que las albergaba así como la proyección de su labor pública hacia la ciudad, favoreciendo la difusión del diseño y la cultura.

Sobra decir que al tratarse de un edificio de titularidad pública, el ente responsable tiene la potestad de destinarlo a aquellas actividades y sectores que crea conveniente. Hace seis años, asociaciones relacionadas con el diseño como ADCV y CDICV encontraron acomodo en Las Naves, desarrollando no solo sus labores de gestión interna, sino actividades que han complementado la oferta cultural del centro (gracias a su particular idiosincrasia arquitectónica, con espacios abiertos y amplias salas), caso de exposiciones (From Valencia with Design, Premios CDICV), jornadas (como las dedicadas al colectivo de Empresas Asociadas al Diseño de CDICV), charlas, talleres, mesas redondas y actividades complementarias, caso de las Behance Portfolio Reviews organizadas por el fanzine 100 grados y apoyadas por ADCV y DissenyCV.

Este posicionamiento de Las Naves como uno de los puntos de referencia del diseño y la creatividad en Valencia supuso también que desde DissenyCV se apostara por el Espai Mutant como sede del Pechackucha Night Valencia. Pasado este tiempo y analizando la oferta en la que se han involucrado ADCV o CDICV, es posible que fuera susceptible de mejora (mayor número de actividades programadas, interconexión de los colectivos), pero la senda iniciada hace seis años ha tenido una repercusión positiva en la ciudad y ha ayudado a la promoción y consolidación de Las Naves dentro del panorama cultural y creativo en Valencia.

Desde Inndea se ha ofrecido a estos colectivos la posibilidad de seguir disponiendo temporalmente de espacios en Las Naves a través de la presentación de proyectos destinados a desarrollar actividades relacionadas con la nueva dirección. El mayor problema, según han explicado las asociaciones y como ha reconocido el propio Rafael Monterde, es la ausencia de unas bases que permitan la concepción de un proyecto que cumpla con unos requisitos lógicos demandados. Es también sencillo de entender que la labor de colectivos como ADCV y CDICV se desarrolla a lo largo de todo el año dada su propia naturaleza como colectivos profesionales. Su proyecto es, por tanto, continuo, y resulta complicado visualizar qué tipología de proyecto (¿un taller? ¿dos talleres? ¿tres charlas y cuatro talleres?) deben presentar para mantener su espacio de trabajo, máxime cuando no hay unas lineas claras a las que atenerse.

La futurible (hablemos siempre en condicional por el momento) salida de ADCV y CDICV resta a Las Naves la posibilidad de seguir contando con colectivos que doten a este espacio de actividades relacionadas con la creatividad y el diseño en nuestra ciudad (y de esto no vamos sobrados) y por tanto, vacía de este tipo de contenido al centro, a la espera de saber si la apuesta de InnDEA por otra línea fraguará. En consecuencia, resulta sorprendente que a día de hoy, el sector del diseño (a pesar de las buenas intenciones expresadas desde el actual consistorio y que se han materializado en avances, por ejemplo, en comunicación institucional) no haya conseguido disponer en Valencia de un espacio representativo, de carácter público, en el que difundir su profesión, de repercusión nacional e internacional. Un espacio en el que las distintas asociaciones continúen desarrollando su labor y fomentando una conexión que favorecería la proyección pública del diseño en Valencia. La Harinera, edificio contiguo a Las Naves en actual fase de rehabilitación, sería una buena opción en un futuro próximo, pero su destino parece unido al de su centro hermano. En anteriores artículos apostamos en su momento por generar un espacio conformado por Las Naves y la Harinera que girara en torno al diseño: laboratorio de start-ups, revalorización de la biblioteca, sala de exposiciones temporales, lugar de celebración de jornadas, talleres, debates y mesas redondas, incluso posible sede de un Museu del Disseny. En definitiva, la creación y consolidación de un Centro de Difusión del Diseño en Valencia.

Sería deseable, como reflexión final, retomar las conversaciones entre asociaciones y Ayuntamiento de Valencia, en pos de buscar una solución que posibilite que el diseño y la creatividad en nuestra ciudad no salgan de nuevo debilitados.

 

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