Mayte Piera: pensamientos alrededor de una escalera

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La fotógrafa reflexiona sobre las relaciones introducidas en el hábitat por este elemento arquitectónico.

Texto: Mayte Piera

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Posiblemente sea la escalera el elemento arquitectónico que mejor ha sabido trascender su función para llegar a convertirse en icono visual y objeto artístico de diferentes épocas y generaciones. ¿Quién ve una escalera majestuosa y no imagina a Rita Hayworth descendiendo los peldaños de la manera más sensual del mundo? O ¿quién no recuerda la secuencia que Eisenstein regaló a la historia del cine en la escalera de Odessa?

Tararear en un momento determinado el mítico tema de Led Zeppelin “Stairway to heaven” o recitar de memoria las instrucciones de Cortázar mientras hacemos el esfuerzo de subir por una de ellas: “Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo… Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie…” demuestran que más allá de haber sido fuente de inspiración de todo tipo de artistas, se ha convertido en un elemento especialmente próximo. Una pieza familiar y cotidiana. Porque lo cierto es que una escalera trae recuerdos y seguro que muchos de nosotros tenemos algo que evocar que gira en torno a una de ellas.

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Entrando en el ámbito estrictamente doméstico, también se ha convertido en materia de análisis de arquitectos e interioristas que la han tratado de múltiples maneras, desde hilo conductor del espacio habitable hasta objeto casi escultórico, dotándola de valores artísticos. En el análisis que la arquitecto María Carreiro hace de la escalera doméstica en su libro “Siete escaleras, siete casas” habla de ella como pieza definitoria de la vivienda. Un elemento que nos habla de la casa, de sus habitantes y del arquitecto. “La escalera se posiciona y desde allí, permite que máquinas de habitar y organismos de morar cobren vida”.

En ocasiones es tratada, no ya como un actor más dentro de la historia que encierra cada vivienda, sino como hilo conductor de la misma. Como pieza que vertebra las miles de historias que encierran las casas en las que ha sobrepasado su papel inicial de ser circulación y recorrido para convertirse en protagonista del espacio y, por tanto, de la vida diaria de los hogares.

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Hace tan solo unos días hablaba con el arquitecto Fermí Sala, del equipo de Daia Arquitectes, de la entidad que habían adquirido las escaleras en las viviendas. Inevitablemente salieron a la conversación esas memorables escenas de la historia del cine y la literatura que antes comentaba, pero también quedó claro cierto reconocimiento como elemento protagonista de espacios.

Daia es un estudio de arquitectura valenciano con quien he tenido la suerte de colaborar recientemente fotografiando alguno de sus trabajos. Curiosamente, en todos ellos la figura de la escalera tiene un papel especial dentro del proyecto. Son elementos muy pensados, de notable presencia, cuya función va más allá de organizar el espacio, más allá de crear recorrido y conectar dos puntos que se encuentran a diferentes alturas, convirtiéndose en piezas con un importante valor añadido.

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Ejemplo evidente es esta vivienda entre medianeras. Un proyecto del estudio valenciano en el que la escalera es el espacio más significativo de la casa. Una volumetría simple de dos plantas de la que emerge con vida propia el volumen central de la escalera. Una pieza sobria fabricada en madera, acero, vidrio y hormigón que impresiona por sus dimensiones y por la presencia que tiene dentro del espacio. Además de ser el eje de la vivienda, está diseñada para permitir la entrada de luz a la casa. Una luz que desciende cenital desde la planta de cubierta acristalada y que en su recorrido va definiendo volúmenes hasta llegar a la planta baja.

Con entidad propia dentro de la vivienda y visible desde cualquier punto interior, se podría decir que la escalera es el corazón de la casa, porque no solo sirve de conexión entre espacios, sino que es el elemento que genera luz, recorrido y movimiento con una presencia que la convierte en protagonista indiscutible.

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