¿Existe una burbuja tipográfica? (II)

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Por Tomás Gorria.

Tomás Gorria, junto a Andreu Balius, en la última edición del Congreso Internacional de Tipografía celebrado en Valencia. Foto: Elena Veguillas (todos los derechos reservados).

Tomás Gorria, junto a Andreu Balius, en la última edición del Congreso Internacional de Tipografía celebrado en Valencia. Foto: Elena Veguillas (todos los derechos reservados).

Ante la generosa respuesta a nuestra encuesta sobre la presunta burbuja tipográfica, publicamos una segunda entrega de dicha encuesta con más aportaciones de personalidades de la escena tipográfica de España

Preguntas

1.- ¿Puede hablarse de una burbuja tipográfica en España?
2.- En caso de respuesta afirmativa, ¿esto es malo o bueno?
3.- ¿Crees España está al nivel tipográfico de países como Francia, Alemania, UK o EEUU?


rodolfo
Rodolfo Fernández Álvarez
Diseñador gráfico

1. Hace tiempo que observo y llego a la conclusión de que la tipografía es el reducto natural y “filosófico” de la misma razón de existencia del diseñador “gráfico”. Ante tanto ruido, era hora de distinguir el oficio y la disciplina de otras cosas. En este punto coincido con la opinión Andreu Balius  y con Roberto Gamonal.

2. Si no es una burbuja es una explosión de creatividad e interés, completamente positiva. A estas alturas, el rigor técnico y la calidad de todo lo que involucra, aunque pueda parecer una moda, no lo es, y en contraposición, los resultados están a la vista.  Las obras quedan atemporales, como sucede en la literatura, la música y la pintura, y por tanto, seguirán existiendo por su propio valor.

3. Absolutamente, no existen diferencias, quizás les sea más rentable en otros países y aquí haya mucho más sudor y esfuerzo individual con resultados económicos relativos.

 

daniDaniel Rodríguez
Universidad de Alicante 
http://tipografiadigital.net/

1 y 2.- Yo creo que no, y me hace gracia que se utilice el término “burbuja”, como si temiéramos que se pinchase de un momento a otro. Hay que disfrutar el momento de madurez al que hemos llegado después de tantos años, tantos proyectos personales, cursos y másteres, revistas, eventos y congresos. Lo que sucede es que hay mucho postureo, mucha gente que imita lo que ven en la red y han convertido la tipografía —y por extensión la letra— en tendencia. Entiendo por lo tanto que se hable de burbuja, pero pasarán los años y los amantes de las letras seguiremos al pie del cañón, y se seguirán haciendo tipos y conferencias. Los que ahora imitan las pizarras neoyorquinas sin haber hecho nunca una uncial o una carolina pasarán a imitar cualquier otra cosa hecha con alma por alguien con gusto; y si algún gurú insiste hasta puede que les acabe gustando la Comic Sans. Nuestro trabajo es conseguir que aprendan las bases y que encuentren su camino a base de práctica y duro trabajo; ahora es mucho más fácil gracias a internet.

3. Sin duda, no en cantidad —somos un país pobre y pequeño—pero sí en calidad; nuestros referentes no tienen nada que envidiar a los vecinos del norte y la prueba la tienes en la cantidad de premios recibidos y proyectos internacionales en los que están involucrados. La pregunta me inquieta: debemos quitarnos de una vez ese sentimiento de inferioridad que nos atenaza a los que nacimos de Pirineos para abajo: somos gente creativa, al nivel de cualquier otro país, sólo nos falta lanzarnos con el inglés y salir más de nuestra zona de confort.

José Luis Martín
Editor e impresor
www.campgrafic.com

1.-  Considero que la burbuja tipográfica no es correcta, entre otras razones por la relación desastrosa de la expresión burbuja con la construcción. La comparación es imposible. En tipografía, al contrario de lo que ha ocurrido en el ámbito inmobiliario, la especulación, cuando la hay, se basa en la meditación, la reflexión y la teorización. Hablamos, por tanto, de pensamiento y no de un vacío destructivo precisamente por eso por la falta de meditación, reflexión y teorización que ha sido la burbuja inmobiliaria.

Lo que si que ha habido en el campo tipográfico ha sido una confluencia de circunstancias que partían desde diferentes ámbitos: el creativo y el reflexivo, especialmente. Las nuevas herramientas informáticas han dado pie a disponer de mayores posibilidades, pero estas deben acompasarse por un lado con la necesidad de pensar en el hecho tipográfico en sí, y, por otro, a la participación en el debate social. Ello ha creado unas condiciones docentes que han facilitado a las nuevas generaciones un conocimiento muy alto sobre la presencia tipográfica. Parafraseando a los pensadores de la Ilustración, podríamos decir que hemos llegado a la «edad de la tipografía»

2.- Bueno y malo son dos términos aparentemente antitéticos, pero en demasiadas ocasiones confluyen. La mejora del campo tipográfico debe entenderse como una constante, con avances muy lentos basados en el conocimiento de cuanto ha sucedido y de lo que ocurre en el momento actual. Y esto solo lo puede dar la formación, que es la base más sólida para avanzar. Hace unos años a todos los que nos interesaba la tipografía éramos autodidactas, pero en la actualidad hay muy buenas opciones para una buena formación. Creo que el conocimiento tipográfico cada día va a ser mejor. Además de las escuelas anglosajonas, las de origen francés y en menor medida la española, la cultura tipográfica hispanoamericana lleva décadas aportando nuevas y muy interesantes reflexiones.

3.- Aún no hemos llegado al nivel de los mejores; sin embargo, se ha conseguido un cambio de paradigma, en el estricto sentido de Thomas Kuhn, y estamos mucho más cerca que en otras disciplinas. Es importante recordar que los primeros punzonistas españoles son del siglo XVIII y en poco tiempo hemos acortado una distancia de tres siglos. Además contamos con individualidades de primer nivel.

Manuel Sesma
Historiador de la Tipografía
w.tipo-e.com

 1.- El problema que nos hace percibir una «burbuja tipográfica en España» es que la profusión de las iniciativas que giran en torno al diseño de y con letras se ha disparado en los últimos años de manera espectacular. No creo por tanto que exista tal «burbuja», sino que el interés por la disciplina se ha expandido más allá de los restringidos círculos a los que estaba limitada. Me refiero en concreto al caso particular de Barcelona, donde, como comentaba Iván Castro, se había llegado a tal concentración de eventos que la gente acabó por saturarse. Afortunadamente las periferias del diseño español —Madrid incluida— eran eriales donde cualquier actividad ha sido lógicamente recibida como agua de mayo. Lo que no debemos es entrar en pánico antes de tener una perspectiva objetiva por pensar que esta expansión es sobredimensionada. Nada más lejos de la realidad.

2.- Esta profusión no sólo es buena, sino excelente, por varias razones. En primer lugar porque permite llevar el conocimiento y la cultura sobre el diseño en torno a la letra a lugares donde también se necesita y que requiere otro tipo de contacto con la disciplina que no sea el simplemente virtual. Por otro lado, esta explosión está favoreciendo una comparación entre distintas actividades, lo que permite ya apreciar la calidad de cada una de ellas y decantar lo válido de lo mediocre, porque tampoco es que estemos sobrados de excelencia.

El lado perverso de todo esto es sin embargo que se confunden términos y se hace entrar con calzador en lo tipográfico cualquier actividad que esté relacionada con las letras, sea diseño editorial o simple ilustración. Eso revela efectivamente que la tipografía está de moda, que hay un gran interés y que la cultura tipográfica está lejos de haberse expandido como desearíamos muchos. Hay un camino muy largo por recorrer hasta que se afiance el campo de la tipografía en España y se aclare qué es tipografía y qué no, para empezar.

 3.- En absoluto. España está literalmente a siglos de distancia de muchas grandes potencias tipográficas. Exactamente tres. Es una simple cuestión de recorrido histórico y tradición. El reconocimiento y calidad del trabajo de ciertos diseñadores de tipos españoles, de manera puntual, sí que está al primer nivel mundial, pero no son más que brillantes excepciones. El panorama general sin embargo dista mucho del de esos países para poder hacer comparaciones que no resulten humillantes en muchos aspectos. Es cierto que hay una cantera cada vez mejor, gente mejor formada y mejores formadores, investigadores más rigurosos y un contexto muy esperanzador, pero todo esto no es algo que se pueda consolidar en un par de lustros. Todavía queda mucho por hacer para que España se convierta en una potencia sólida. Esto llegará, entre otras cosas, a través una afianzamiento del mercado tipográfico, de una generalización de la cultura del diseño y de la formación de profesionales en escuelas nacionales de primer nivel. Aunque todo esto ya es otro tema.

Marc Salinas
Diseñador y docente
www.wetraphic.com

 1. Creo que lo ocurrido se puede definir como el desencadenante de muchos factores en los diez últimos años. Es el resultado de picar mucha piedra por parte de muchas personas que aman mucho la tipografía. Balius, Patau, Manso o Embodas, por ejemplo, son el resultado de esa gente que ha trabajado tan duro durante tantos años estudiando, analizando lo de fuera para traerlo a casa. Y el Congreso de Tipografía de Valencia es el evento que refleja todo eso. La palabra burbuja se me hace negativa, como si todo lo que se ha creado hasta ahora, fuera a desaparecer. Yo creo que es todo lo contrario; lo que esta ocurriendo en nuestro país es una bola de nieve bajando por una pendiente sin fin,

 2. No es bueno, es buenísimo, es excelente. Sobretodo para la producción de contenidos tipográficos, tanto a nivel de tipografías como de cualquier otra cosa (libros, charlas, eventos, etc). Y también para la aparicion de nuevos amantes de la tipografía.

3. No, pero no tardaremos en estar ahí.

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